La edición 2026 se celebró del 9 al 13 de marzo en el pabellón São Paulo Expo, ocupando una superficie de 65.000 metros cuadrados y posicionándose como el primer gran evento empresarial del calendario brasileño de la construcción. Durante cinco días, el espacio convocó a un público profesional altamente especializado que recorrió stands, colecciones y prototipos en busca de materiales, soluciones y tecnologías capaces de redefinir la forma de proyectar los interiores contemporáneos.
Las colecciones de este año confirman una conexión cada vez más marcada con los elementos naturales. Aparecen texturas que evocan piedra, arcilla o madera, formatos extragrandes que amplifican la continuidad visual de los ambientes y paletas cromáticas dominadas por tonos terrosos. A esto se suman soluciones que incorporan tecnología y criterios de sostenibilidad, reflejando la creciente demanda de proyectos más responsables y adaptables.
En conjunto, las propuestas presentadas en la feria hablan de un sector que avanza hacia superficies más sensoriales, versátiles y personalizables, capaces de responder a nuevas formas de habitar y experimentar los espacios. A partir de este panorama repasamos algunas de las tendencias que marcaron la edición 2026 de Expo Revestir y que ya comienzan a influir en la arquitectura y el interiorismo de la región:
Superficies que invitan al tacto
Una de las señales más claras de esta edición es la creciente búsqueda de materiales capaces de generar una experiencia sensorial. Los espacios ya no se piensan únicamente desde lo visual, sino que también se proyectan para ser percibidos a través del tacto. En ese sentido, numerosos fabricantes presentaron revestimientos con relieves, volúmenes y acabados diferenciados que aportan profundidad a muros y superficies.

Las texturas adquieren protagonismo y desplazan a las terminaciones completamente lisas. Cerámicos y porcelanatos con tramas inspiradas en tejidos, yesos modelados o superficies minerales aportan carácter a los interiores, generando juegos de luz y sombra que transforman la percepción de los ambientes.
Color como acento
En contraste con las paletas neutras que dominaron el sector durante años, varias colecciones exploran combinaciones cromáticas más audaces. El color aparece como un recurso estratégico para introducir contraste y personalidad en los proyectos. Entre los tonos destacados se encuentran los verdes intensos, desde el wasabi hasta el oliva, junto con gamas de violetas y rojos que irrumpen en revestimientos y piezas decorativas. Estas tonalidades se utilizan principalmente como acentos que dialogan con bases neutras y aportan dinamismo sin saturar el conjunto.

La escala XL
Los grandes formatos continúan consolidándose como una de las apuestas más firmes de la industria. Las piezas de escala XL permiten reducir la cantidad de juntas y generar superficies continuas que amplifican visualmente los espacios. Además de su impacto estético, estos formatos facilitan composiciones más limpias y contemporáneas. En paredes y pisos, las placas de gran tamaño contribuyen a construir ambientes más serenos y elegantes, donde el material se percibe casi como un plano continuo.

Naturaleza reinterpretada
La conexión con los elementos naturales sigue siendo uno de los motores del diseño de superficies. Este año se observa una fuerte presencia de revestimientos que reinterpretan piedras, maderas y materiales orgánicos mediante tecnologías de impresión y relieve cada vez más sofisticadas. Esta tendencia se vincula con la búsqueda de ambientes que transmitan calma y cercanía con la naturaleza. Las superficies que evocan minerales, fibras vegetales o texturas rústicas permiten introducir esa referencia natural incluso en proyectos urbanos.

La fuerza de los tonos terrosos
Las paletas cromáticas acompañan esa mirada hacia lo natural. Los tonos terrosos (arcillas, arenas, ocres y marrones) aparecen en numerosas colecciones como base para composiciones cálidas y equilibradas. Estas gamas aportan profundidad sin perder neutralidad y funcionan como un fondo versátil para distintos estilos de interiorismo. En muchos casos se combinan con materiales de apariencia mineral o con texturas inspiradas en la tierra y la piedra.

Instalación como recurso de diseño
Otra tendencia visible en la feria fue la experimentación con la forma de instalar los revestimientos. Una misma pieza puede colocarse en distintas orientaciones (vertical, horizontal o incluso diagonal) para modificar la percepción del espacio. Este tipo de composiciones permite alargar visualmente un ambiente, enfatizar la altura de un muro o generar ritmos gráficos en superficies amplias.

El regreso de las maderas profundas
Dentro de las referencias naturales, la madera recupera protagonismo en tonalidades más intensas. Robles oscuros y otras especies de veta marcada aparecen en pisos y revestimientos que buscan construir atmósferas más cálidas y envolventes. Estas superficies funcionan como base para paletas orgánicas y se integran fácilmente con piedras, cerámicos o textiles naturales, evocando interiores de carácter contemporáneo pero con una fuerte impronta material

Texturas con profundidad
Si algo queda claro es que los diseños planos pierden terreno frente a superficies con relieve. Los nuevos revestimientos exploran patrones táctiles que remiten a materiales como el ratán, el lino, el yeso o la piedra natural. La profundidad de la textura se convierte en protagonista, generando juegos de luz que cambian a lo largo del día y aportan dinamismo a muros y paneles.

Tablones anchos y terminaciones mates
En pavimentos también se observa una preferencia creciente por tablones de mayor ancho. Estas piezas contribuyen a reforzar la sensación de continuidad y amplitud en los interiores. A esto se suman acabados mate que reducen el brillo artificial y logran una apariencia más natural y acogedora. El resultado son ambientes más cálidos y habitables.


