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Mujeres en el Pritzker: las arquitectas que abrieron camino en el “Nobel” de la arquitectura

Cada mes de marzo el mundo de la arquitectura dirige su atención hacia el anuncio del Premio Pritzker. El galardón distingue a un arquitecto o arquitecta vivo cuya obra construida haya realizado contribuciones consistentes y significativas a la humanidad a través del arte de la arquitectura. Con el tiempo se consolidó como el reconocimiento más prestigioso de la disciplina, hasta el punto de ser conocido como el “Nobel de la arquitectura”.

El premio fue creado en 1979 por Jay y Cindy Pritzker a través de la Fundación Hyatt. La familia, con sede en Chicago y vinculada internacionalmente a la cadena hotelera Hyatt, mantenía desde hacía décadas una relación cercana con el mundo del diseño y la arquitectura. Su intención era impulsar una mayor conciencia pública sobre el valor de los edificios y, al mismo tiempo, estimular la creatividad dentro de la profesión.

La experiencia directa con el desarrollo de hoteles también influyó en esa decisión. Los Pritzker comprendieron que la arquitectura tenía la capacidad de modificar la experiencia de las personas en un espacio. Desde la forma en que un edificio organiza la circulación hasta el impacto que genera en el estado de ánimo de quienes lo habitan, el diseño podía convertirse en un factor decisivo en la vida cotidiana.

Sin embargo, la historia del Pritzker también expone una realidad que durante décadas caracterizó a la disciplina. Desde su creación en 1979 hasta 2004, ninguna mujer había sido reconocida individualmente con el premio. La ausencia reflejaba una desigualdad estructural dentro del campo profesional. Con el paso de los años esa situación comenzó a cambiar, aunque lentamente, y un grupo todavía reducido de arquitectas logró incorporarse a la lista de galardonados.

Desde la irrupción pionera de Zaha Hadid hasta los reconocimientos más recientes a Anne Lacaton, pasando por Kazuyo Sejima, Carme Pigem y las irlandesas Yvonne Farrell y Shelley McNamara, estas arquitectas representan distintas generaciones, contextos y maneras de ejercer la profesión. Sus trayectorias permiten leer también la evolución de la arquitectura contemporánea y la ampliación progresiva de las miradas que hoy definen el rumbo de la disciplina.

Zaha Hadid, Pritzker 2004

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En 2004, Zaha Hadid se convirtió en la primera mujer en recibir el Premio Pritzker, un reconocimiento que marcó un antes y un después en la historia del galardón. Nacida en Bagdad en 1950, fundó su propio estudio en Londres, desafiando convenciones formales y técnicas dentro de la arquitectura contemporánea.

Su reconocimiento internacional llegó tras ganar el concurso para el Hong Kong Peak Club, un centro de ocio y recreación proyectado para la ciudad asiática. A partir de ese momento su práctica se expandió rápidamente, consolidando un lenguaje arquitectónico auténtico, asociado al deconstructivismo, con edificios de formas curvas, geometrías fragmentadas y composiciones dinámicas.

A lo largo de su carrera desarrolló proyectos en numerosos países. Entre sus obras más conocidas se encuentran el Centro Rosenthal de Arte Contemporáneo en Cincinnati, el London Aquatics Centre construido para los Juegos Olímpicos de 2012, el complejo Galaxy Soho en Beijing y el Centro Heydar Aliyev en Bakú. Paralelamente mantuvo una intensa actividad académica con cátedras y seminarios en universidades como Harvard, Yale y Columbia.Kazuyo Sejima, Pritzker 2010


Kazuyo Sejima, Pritzker 2010


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La arquitecta japonesa Kazuyo Sejima fue distinguida con el Premio Pritzker en 2010 junto a su socio Ryue Nishizawa con quien dirige el estudio SANAA. El jurado destacó una obra caracterizada por su precisión espacial y una forma particular de concebir la relación entre arquitectura y vida cotidiana.

Sejima nació en la prefectura de Ibaraki y abrió su propio estudio en Tokio, Kazuyo Sejima & Associates, donde incorporó a Nishizawa. Cuando él expresó su interés por iniciar su propia práctica, ambos decidieron asociarse para fundar SANAA en 1995. Desde entonces han desarrollado numerosos proyectos internacionales que se distinguen por su claridad estructural, la fluidez de los espacios interiores y una búsqueda constante de ligereza.

Entre sus obras más conocidas se encuentran el Centro de Aprendizaje Rolex de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne, el New Museum of Contemporary Art en Nueva York, el Glass Pavilion del Museo de Arte de Toledo y el edificio Christian Dior en Omotesando, Tokio. Su trabajo también incluye proyectos como la Escuela de Administración y Diseño Zollverein en Alemania y el Museo del Louvre-Lens en Francia.

Carme Pigem, Pritzker 2017

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En 2017 la arquitecta española Carme Pigem recibió el Premio Pritzker junto a Rafael Aranda y Ramón Vilalta con quienes fundó el estudio RCR Arquitectes. El jurado reconoció la coherencia y la profundidad de una obra desarrollada durante décadas desde la ciudad catalana de Olot.

Pigem estudió Bellas Artes en la Escuela de Olot antes de formarse como arquitecta. Fue durante esos años cuando conoció a Aranda y Vilalta, con quienes fundó el estudio en 1987. Desde entonces los tres arquitectos han trabajado de manera conjunta, distinguiéndose por el uso expresivo de los materiales, la claridad geométrica, y una atención muy cuidadosa a la luz y el contexto natural.

Entre sus proyectos más destacados se encuentran el Estadio de Atletismo de Olot, ubicado dentro de un bosque; el Parque de la Piedra Tosca; la biblioteca Sant Antoni–Joan Oliver en Barcelona y las bodegas Bell-lloc. Con el tiempo el estudio amplió su actividad a proyectos internacionales, como el Museo Soulages en Rodez y el Centro de Arte La Cuisine en Nègrepelisse, ambos en Francia.

Yvonne Farrell y Shelley McNamara, Pritzker 2020

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El Premio Pritzker 2020 reconoció a las arquitectas irlandesas Yvonne Farrell y Shelley McNamara, fundadoras del estudio Grafton Architects, decisión que marcó el regreso del galardón a una dupla profesional después de una década.Ambas arquitectas iniciaron su colaboración en la década de 1970 y establecieron su estudio en Dublín. Desde entonces han desarrollado una práctica consolidada que incluye edificios educativos, proyectos institucionales y conjuntos residenciales. Su arquitectura se caracteriza por una presencia robusta y equilibrada con influencias cercanas al brutalismo.

Entre sus obras se encuentran diversos edificios universitarios en Irlanda y en otros países europeos, además de proyectos de vivienda que buscan responder de forma precisa a las necesidades de quienes los habitan. En 2020 ambas arquitectas también recibieron la Medalla de Oro del Royal Institute of British Architects, un reconocimiento que en su historia había distinguido a muy pocas mujeres.

Anne Lacaton, Pritzker 2021

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La arquitecta francesa Anne Lacaton fue distinguida con el Premio Pritzker en 2021 junto a su socio Jean-Philippe Vassal, ambos directores del estudio Lacaton & Vassal, cuya práctica se centra en mejorar las condiciones de vida de las personas a través de intervenciones arquitectónicas precisas y responsables.

El enfoque de su estudio pone especial atención en la rehabilitación de edificios existentes y en el uso eficiente de los recursos disponibles. Sus proyectos priorizan el espacio, la luz y la calidad de vida de los habitantes por encima de soluciones formales espectaculares. Esta mirada ha convertido a Lacaton en una referente dentro del debate contemporáneo sobre vivienda y sostenibilidad, especialmente en el campo de la transformación de edificios residenciales construidos en décadas anteriores.

Su trabajo plantea ampliar, adaptar y reutilizar lo existente como estrategia arquitectónica y social: obras como la transformación del Grand Parc Bordeaux, la rehabilitación de la Tour Bois-le-Prêtre en París y el FRAC Nord-Pas de Calais en Dunkerque sintetizan este enfoque, demostrando cómo intervenciones precisas pueden mejorar radicalmente las condiciones de habitabilidad.

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