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Parques Públicos: nuevas formas de diseñar el espacio urbano
Según Amanda Burden, colaboradora del alcalde Bloomberg en la era de planificación del Highline, -uno de los parques lineales modernos más visitados del mundo-, las ciudades son como fiestas: si la gente disfruta en ellas se queda y quiere volver. Ese espíritu es el que supone una poderosa herramienta válida como promoción turística, como mejora de calidad de vida para residentes, e incluso como maniobra de conductas sociales para fomentar determinados usos y hábitos.

Sucede que generalmente el disfrute de las ciudades a nivel local y turístico, especialmente en los últimos tiempos, pasa por contar con buena calidad de espacios públicos: parques, plazas, calles peatonales, arte, y hasta barrios completos generados teniendo en cuenta el peatón y no al automovilista.
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Highline New York
La herencia decimonónica de parques conformados como pulmones verdes de ciudades en expansión continua, tiene hoy por hoy una evolución de requerimientos que son sujeto de estudio y planificación por parte de equipos multidisciplinarios de arquitectos, ingenieros o paisajistas, pero también por antropólogos, sociólogos, economistas, ingenieros viales o industriales.

Los parques se han constituido en centro de propuestas que intentan balancear los daños ambientales generados por emisiones de carbono, el lado B de industrializaciones sin criterios de control de daños colaterales y son protagonistas en el diseño de ciudades inteligentes.

Las ciudades se vuelcan ahora hacia una preponderancia del verde y de ser modelos de gestión pública. Así, París se plantea el ambicioso objetivo de alcanzar la neutralidad en carbono para el año 2050. Un hito de ese proceso fue el concurso organizado por la alcaldesa Anne Hidalgo, donde los proyectos del Arquitecto Vincent Caillebaut llamaron la atención por invadir el parque inmobiliario clásico de la ciudad luz con huertas urbanas y verde omnipresente: una visión tal vez extrema pero un ejercicio que se alinea con las políticas actuales. No se alarme, no es que sea una visión de un futuro inexorable sino que grafican en forma extrema una tendencia valorable.
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París 2050 Proyecto del Arquitecto Vincent Caillebaut
China también construye la primera ciudad-bosque del mundo y Corea del Sur intenta un modelo de ciudad inteligente donde el 40% de su área está constituida por espacios verdes. En muchas ciudades ya rigen normativas municipales que imponen un porcentaje mínimo de techos verdes.
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Beirut Wonder Forest, Arquitecto Wassim Melki
Otra forma de uso del verde en forma sustentable puede verse en el Pasona Building en el distrito financiero de Tokio: una fachada e interiores cultivados desde donde los propios empleados en su almuerzo o en medio de una reunión pueden casi extender la mano y servirse un tomate o berenjena.
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Pasona Building
Los ejemplos anteriores hablan de una presencia de verde también para consumo de alimentos y cultivos sustentables comenzando por lo doméstico y multiplicándolo hacia lo público.

En los años ´70 predominaba la moda de erradicar espacios verdes en función de calles y autopistas, o shoppings cerrados, suprimiendo muchas de las opciones de esparcimiento al aire libre para los habitantes de las ciudades. Montevideo no fue la excepción y la actividad comercial y social migró de la Avenida 18 de Julio hacia la periferia en pos de superficies comerciales cerradas. A esa moda se sumó en los años ´90 el diseño de plazas secas, de gran escala, relativamente atractivas en el papel pero poco viables para el disfrute.

Ya al comenzar el siglo, se revirtió esa tendencia y comenzaron a diseñarse ejes o circuitos urbanos para ser recorridos en forma pausada y disfrutando de artistas, diseñadores o gastronomía local. Palermo Soho en Buenos Aires es un buen ejemplo de ello: un área con identidad donde uno puede perderse el día entero alternando bares, tiendas, plazas y restaurantes en una delicia de recorrido.
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Palermo, Buenos Aires
En Miami, el Miami Design District o el barrio Wynwood son también ejemplos de una acción urbana sostenida en base a un plan director transversal a gobiernos y con una claridad de concepto que tienen múltiples beneficios comerciales y de imagen turística.
Design District, Miami
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Design District, Miami; Wynwood, Miami
Para cuando nos dimos cuenta, ya hacía rato en Europa o acá al lado disfrutábamos cuando viajábamos de calles peatonales, parques y plazas que acá comenzaban a escasear porque el público migró hacia superficies cerradas y ahora el desafío es justamente revertir eso o al menos complementarlo con alternativas atractivas.
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Madison Square Park, New York; Bryant Park, New York; Plaza Proyecto Jan Gehl
Uno de los “apóstoles” más autorizados de esta nueva modalidad es el estudio danés de Jan Gehl, quien ha intervenido en ciudades desde Moscú a Mendoza, desde Nueva York a Copenhague, incluyendo Montevideo, diseñando espacios urbanos a partir de la gente y no de los automóviles y resume sus experiencias, transversales a varias ciudades, en algunos puntos cruciales:

_ Dejar de fomentar asentamientos en periferias

Requieren mayor transporte, servicios e infraestructura nuevos. A cambio, consolidar cascos urbanos con altos grados de desocupación pero insertos en infraestructuras ya instaladas. Eso incluye reformular espacios desperdiciados como antiguas vías de tren, gasoductos o edificios antiguos para darles otra función de uso público que además tienen múltiples capas de lecturas para disfrutar y promocionar.

_ Dar prioridad a parques, plazas y espacios públicos

Esto permite que la ciudad sea más emocionante, interesante y segura, además de promover la inclusión social

_ Diseñar experiencias multisensoriales

Gehl cita el caso de Venecia si se quiere potenciar esa faceta o de Brasilia si se quiere lo opuesto. La vuelta a algunas características de las ciudades medievales donde la plaza era el centro social está implícito en su teoría. Como dice el propio Gehl “hemos roto todas las reglas para hacer felices a los automóviles”.

_ Diseñar la ciudad para ser vivida a 5km/h y no a 50k/h

Detalles de pavimento, iluminación, vegetación, equipamiento urbano, señalización, servicios gastronómicos y sociales de asiento de público, son los ingredientes para que parques y plazas puedan disfrutarse recorriendo a pie o en bicicleta.

Producto de su influencia o intervención es el derivar tráfico de cruces emblemáticos como Times Square para instalar áreas peatonales más “blandas” y de descanso de peatones, o la tendencia de los “Pocket Parks” que aprovechan espacios residuales de la grilla urbana para implementar espacios dedicados al disfrute del público.

Paley Park, así como los ejemplos de parques móviles o insertos en lugares de estacionamiento, son intentos por aprovechar el máximo de ocupación verde aprovechando huecos en construcciones o estacionamientos y mostrando por contraste los beneficios de esos espacios.

Asimismo, con el equipamiento o iluminación surgen opciones más lúdicas o inclusivas que invitan a disfrutarlas en comunidad.
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Paley Park, New York; Times Square, New York
Nuestra ciudad cuenta con varios ejemplos de ello e incluso algunas más modernas como la explanada posterior al hotel Sofitel que está pasando ahora por un plan de reformulación agregando espacios verdes y sombra. Resulta que la plaza es preciosa…pero la gente no se queda a disfrutarla.
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Plaza Hotel Carrasco, Montevideo
Una que ha demostrado funcionar muy bien y que cuenta con todos los componentes de atención a detalles antes mencionados es la Plaza Seregni, en la zona de Tres Cruces, Montevideo.
Según el Alcalde Carlos Varela, cuyo municipio se extiende en buena parte de la ciudad, se han comenzado a ejecutar obras en gran escala como por ejemplo en el Parque Rodó. Hace años se comenzó con las licitaciones de Plaza Mateo y Mc Donalds que mejoraron la proa hacia la Playa Ramírez y rescataron edificios con valor arquitectónico. Con la limpieza del lago, la instalación de las lanchas, la reforma del Club Defensor y un plan general de iluminación, que seguramente aporte otras formas de vivirlo, avanzarán en mayores intervenciones.

Los espacios verdes dejaron de ser solo una necesidad sanitaria o de esparcimiento social: son puntos de interés de políticas ambientales y de gestión pública y protagonistas conviviendo con big data en el diseño de ciudades inteligentes. Son además una fantástica herramienta de generación de puntos de interés en las ciudades, de hilván de circuitos y recorridos por barrios que se vuelcan hacia ellos. Una poderosa arma de marketing y branding urbano: después de todo, si uno recuerda la ciudad que más le gustó visitar seguramente tenga mucho que ver los momentos que pasó al aire libre. Y uno siempre recomienda o quiere volver a esos lugares.